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Durante la 51º Sesión Extraordinaria sobre
Consumo de Drogas y Narcotráfico de las Naciones Unidas,
que se desarrolló en Austria, Aníbal Fernández
anunció que el gobierno de Cristina Fernández
de Kirchner otorga una gran importancia al tema
de la despenalización al consumo y drogas, y adelantó
que "vamos a revisar las normas. En nuestro país,
a diferencia de Brasil o Uruguay, Suiza, o España,
se copió a ultranza la convención en los 90
(persiguiendo al que tiene un problema de salud igual que
al traficante). Esto no puede seguir así y no va a
seguir así".
Más tarde, en declaraciones a un medio radial, Fernández
aclaró que "no va a haber nunca droga libre en
Buenos Aires", sino que "estamos diciendo que se
despenalice al adicto y que hay que darle una mano, y tenemos
que ocuparnos de aquellos que son los responsables de envenenar
a los pibes nuestros".
>>> Cambia todo cambia.
Fernández justificó la futura medida porque
considera que "es necesario cambiar las convenciones
vigentes porque el mundo es otro. El paco está haciendo
estragos. Debemos dejar de ser hipócritas: los jóvenes
también se enferman por el consumo de alcohol y las
pastillas, a las que acceden libremente, y los criminalizamos
por la tenencia de un cigarrillo de marihuana".
Sin embargo, explicó que antes de despenalizar es
necesario que el Estado asegure una red social, de salud
y laboral que contenga a los más vulnerables",
y agregó que "debemos terminar con un sistema
que atrapa al consumidor y lo criminaliza sin darle tan siquiera
el derecho a la salud".
De concretarse, la iniciativa deberá tratarse en el
Congreso de la Nación, en el cual existen ya varios
proyectos relaciones al consumo de estupefacientes.
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