| En el marco de la investigación
para develar si la muerte del ex subprefecto Héctor Febres
se debió a un asesinato o a un suicidio, ayer a la madrugada
la viuda y los hijos del represor fueron detenidos por la sospecha
de estar implicados en la ingesta de cianuro por parte de Febres.
Los dos prefectos encargados de su custodia también quedaron
en la misma situación, se trata del último que
lo tuvo a su cargo y el jefe de la sede Delta, de la Prefectura.
La jueza de la causa, Sandra Arroyo, también ordenó
dos allanamientos, uno en Capital Federal y otro en el Partido
de Tigre, de los cuales la Policía de Seguridad Aeroportuaria
transportó al tribunal computadoras, celulares y documentación.
Por la mañana, los abogados de los tres familiares
de Febres que quedaron detenidos, Martín Orozco y Claudio
Cacio, se presentaron ante el Juzgado Federal de San Isidro
y en declaraciones a la prensa dijeron que no habían
sido notificados de los cargos que se les imputan a sus defendidos.
"Está todo bajo secreto de sumario", dijo
Osorio y agregó que la esposa y los hijos de Febres
habían sido arrestados "anoche en la casa particular
de ellos".
Tanto la hija como la esposa del represor fueron trasladadas
al penal de Ezeiza donde se encuentran incomunicadas y alojadas
en unidades diferentes. Por otro lado, el hijo, fue llevado
a la cárcel de Marcos Paz, donde se encuentran detenidos
el torturador confeso Luis A. Patti y el sacerdote Von Wernich,
entre otros personajes.
La jueza Arroyo se reunió con dos sobrevivientes y
querellantes. Miriam Bregman, abogada de Justicia Ya!, una
de las concurrentes, prefirió no referirse ante la
prensa sobre las medidas que le solicitó a la magistrada
debido al secreto del sumario. Pero dijo que "los represores
deben estar detenidos en cárceles comunes", aunque
también criticó que estén alojados en
Marcos Paz porque "pueden conspirar".
Por su parte, la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela
de Carlotto, consideró que la muerte de Febres demuestra
que "hay una mafia que está presente todavía,
sin escrúpulos", pero que "hay una firme
convicción desde el Estado para que se esclarezca".
El ex subprefecto Héctor Febres debía escuchar
ayer el veredicto en el juicio por privaciones ilegales de
la libertad y tormentos a los detenidos en la ESMA: Carlos
Lordkipanidse, Josefa Prada de Olivieri, Carlos Alberto García
y Alfredo Margari. Pero también se lo iba a juzgar
por otros juicios cometidos en la ESMA, ya que no se unificaron
todos los casos en una sola causa.
En una de sus últimas declaraciones había dicho
que no se iba a hacer cargo solo por todo lo ocurrido. La
cuestión que deberá resolver la jueza es si
Febres fue asesinado para asegurar su silencio o si se suicidó
para evitar la condena que se iba a dictar en su contra.
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