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Pero no se habla de conflictos sobre
derechos humanos en este artículo, se insiste en los
ya conocidos crímenes de lesa humanidad y quienes los
cometieron, criminales de la última dictadura militar
en Argentina. Muchos de los cuales se ha probado que es de
público conocimiento continúan libres.
El gobierno kirchnerista destacó la importancia de
estos temas y su consecuencia a la larga fueron los llamados
desaparecidos en democracia, el nombre que distintas
asociaciones propusieron ante la desaparición de los
testigos desprotegidos judicialmente en los juicios contra
represores. A pesar de la situación políticamente
delicada que atravesó la presidencia, en ese momento,
de Néstor Kirchner, la contradicción se encuentra
por otro lado.
Los juicios a los represores se dan lentamente cuando éstos
son cercados por el estado argentino, y realmente son pocos.
La explicación cuesta comprenderla ya que el gobierno
actual se jacta de controlar permanentemente que siga su curso
el proceso a los represores. La situación dista de
ser la ideal, es una manera de responder ante la presión
política de las Abuelas y la sociedad.
Sin embargo, en cuanto a los crímenes de lesa humanidad,
imprescriptibles, el Estado debe reparar en sentido jurídico
los daños, que el mismo Estado causó en su momento,
a los familiares de desaparecidos, sin olvidar a quienes son
desaparecidos y aun no lo saben o sea el trabajo que realiza
HIJOS.
>>>Crímenes argentinos, condena española
El caso del represor, Ricardo Miguel Cavallo, hallado prófugo
en México en 2000 y que cuenta con un avanzado juicio
en España es paradigmático. La justicia argentina
y la española se debaten para juzgarlo en sus respectivos
países.
Cavallo negó en todo momento haber participado en
la represión por parte de militares, pero el prontuario
del marino en la Policía Federal Argentina probó
ante la justicia que el empresario y el represor eran la misma
persona. Miguel Ángel Cavallo (como se
hacía llamar) figuraba entre los marinos procesados
e imputados por el juez español, Baltasar Garzón,
que luego solicitaría su extradición a las autoridades
mexicanas.
Se acusa al ex militar de la desaparición de 227 personas,
varias implicaciones en el secuestro y torturas de otras 110
y la detención ilegal de 16 mujeres y de sus hijos.
Más allá de los cambios de identidad, y las
fugas no aclaradas por el represor cuando los medios mexicanos
lo denunciaban en las tapas de los diarios y probaban sus
delitos.
En una primera instancia, la cancillería mexicana
de acuerdo con el artículo 18 del tratado de extradición
vigente entre México y España otorgó
su consentimiento para que Cavallo sea extraditado a Argentina,
pero todavía falta que España acepte el trato.
El juez argentino, Luis Torres, que investiga los crímenes
de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención
de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), reclama
a Cavallo para ser juzgado en el país.
>>>Podría quedar en libertad
Lo cierto es que la pena máxima que le esperaría
en España al represor es de 30 años según
el Código Penal del país. Suficiente para causar
la indignación recurrente en cuanto a la ambigüedad
que rodea a las leyes en la interpretación de estos
tipos de crímenes. Sin embargo, en Argentina la pena
podría ser menor.
El problema está planteado - y desde hace años
- ya que el juicio en España todavía no comenzó
porque la Audiencia Nacional resolvió en el 2006 que
cuando hay concurrencia de jurisdicciones es preferente
el 'locus delicti' (el lugar donde se cometió el crimen).
Por otra parte, el represor manifestó su preferencia
por ser juzgado en Argentina donde, aclaran los organismos
de derechos humanos, la pena sería mucho menor que
en España porque en Argentina son menos los crímenes
que le comprobaron. Sólo los cometidos en la ESMA.
¿Serán escuchadas también las peticiones
del represor o España decidirá juzgarlo como
país competente bajo el principio de jurisdicción
universal ante los crímenes de lesa humanidad?
Mientras tanto la justicia evalúe y decida, los defensores
del represor y de que el juicio sea anulado sostienen por
escrito y avalados por vías legales, que a la
vista del tiempo que (Ricardo Cavallo) lleva sometido a prisión
en nuestro país, el requerido de extradición
-desde junio de 2003- venimos a instar la libertad provisional
del mismo.
¿Quiénes deben confiar más en la democracia
que aquellos que interpretan las leyes para protegerla? Quizás,
el Estado nacional que esté por detrás de ellas.
En todo caso es cuestión de difusión para lograr
el castigo pertinente y de comunicación para lograr
la colaboración - mutua - de ambos países, si
de lo que se trata es de buscar vías legales alternativas.
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