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20/12/07 SOCIEDAD
Alguien práctico diría: "Llega fin de año y a todos les agarra de repente el amor".
Las fiestas de Navidad y fin de año generan un clima social en el que se profundizan los sentimientos de euforia, depresión, soledad y también de bienestar y plantean indefectiblemente un antes y un después con balances y expectativas.
Fuente: 4semanas-Télam

Las fiestas instalan y generalizan un encuentro familiar, de relaciones interpersonales, en las que confluyen distintos sentimientos que se combinan con el amor, el desamor, las alegrías, los sufrimientos y las soledades.
Distintos especialistas que analizaron los efectos de estas fiestas aseguraron que tanto en la vida cotidiana como en la clínica médica se observa un cambio en el humor social.

Destacaron que así como afloran los encuentros, logros y alegrías vividas, resurgen con fuerza distintas situaciones traumáticas individuales y colectivas.

"En estas fiestas suele comprobarse una mayor eclosión de las patologías psíquicas, tanto desde el polo de la exaltación como el de la depresión", destacó a Télam el psicólogo Jorge Garaventa, moderador del "Proyecto Listas y Foros en Internet".

Garaventa remarcó la presencia del sesgo emotivo generalizado y el predominio de sensaciones de bonanza y plenitud, como una tendencia más general y sostuvo que como época de repaso vital, suele agudizarse la nostalgia por las pérdidas afectivas.

Señaló que es una fecha de encuentros y desencuentros y que "a algunas personas se les establece como una época que hay que transitar dolorosamente".

Para Garaventa hay oportunidades en que el humor social se traduce en la forma e intensidad de festejar cuando se ilumina la noche con fuegos artificiales.

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En este sentido, recordó que "en diciembre de 2001 la ebullición que transitaba por las calles se tradujo en una notoria disminución de los fuegos de artificio y exhortaciones de alegría a la hora del brindis, ya que eran tiempos de bronca".

En tanto, consideró que en diciembre de 2004, "apenas 24 horas después de Cromañón, la ausencia de fuegos artificiales en algunas zonas como Once o la Matanza y la disminución notoria en otros barrios de capital y conurbano mostraban la persistencia del horror ante las 194 muertes".

Concluyó que "sea cual sea el polo para el que cada uno se dispare, la movilización afectiva de Navidad y año nuevo no deja lugar a la indiferencia".

Por su parte, la psiquiatra María de los Angeles López Geist, de Medios y Vida Cotidiana de la Asociación de Psiquiatras Argentinos, precisó que estas fiestas actualizan intensamente los conflictos familiares, los duelos y las pérdidas.

"Pero también -continuó- esta movilización permite que muchos de estos conflictos atraviesen nuevas fases de elaboración que pueden conducir a nuevos posicionamientos".

La especialista se refirió a todos los rituales que se conservan a través de las generaciones, a los actos escolares, a los cierres de actividades, como situaciones que contribuyen a un balance sobre "lo sembrado y lo cosechado", sobre "el grado de humanización o deshumanización que fuimos instrumentando en nuestras prácticas".

Asimismo, López Geist aseguró que "los argentinos estamos ávidos de esperanzas, ávidos de nombrar la realidad para poder cambiarla, ávidos de una cultura transgeneracional que pase por el deseo de dejar un mundo mejor a los jóvenes, y no la carga de deudas por corrupciones de la generación anterior".

Nora Londeiz, psicóloga y directora del Centro de Psicología y Programación Neurolinguística, señaló que las fiestas reeditan los problemas de cada año, al referirse al encuentro familiar.

En este sentido, dijo que "el que está solo y viene pasando las fiestas solo, es un día más, y el que está deprimido, se deprime aún más; estas fiestas marcan con más intensidad las características de cada uno, y profundizan lo que le está pasando, cómo viene estando".

Para Londeix, en estas fiestas "la gente está más dispuesta a gastar, a comprar y pasarla bien", aunque remarcó las diferencias sociales que le ponen un límite a esta situación.

Asimismo, destacó que "estamos en un momento de esperanzas", y consideró que "sólo el hecho del cambio de gobierno tan próximo de las fistas crea expectativas, más allá del tinte partidario de cada uno”.

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