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Leyendo distintos correos
que nos llegan a nuestra mesa vemos que muchos compañeros,
sólidos militantes y muy bien intencionados antiimperialistas
la mayoría, compañeros que vienen del campo
del Peronismo en su totalidad han interpretado la ultima escaramuza
Campo-Gobierno como una terrible derrota del campo popular
haciendo casi un paralelo entre la histórica disyuntiva
de Bradem o Perón.
La primer aclaración a estos compañeros
es que Cristina no es Perón, es Kischner, y Alfredo
De Angelis podrá ser un burgués o un pequeño
burgués pero esta muy lejos de representar los intereses
de los Americanos en nuestro país.
Decimos que los Kischner no son Perón
ni nada que se le parezca, porque mientras los Gobiernos del
General implicaron las épocas de mayor redistribución
de la riqueza que hayamos tenido memoria en este país
mientras que los Kischner primero fueron cómplices
y después continuadores atenuados de las peores políticas
de expropiación y entrega que hayamos tenido memoria
en este país, políticas que aun continúan
y que son la razón ultima de los actuales y futuros
conflictos.
Perón nacionalizo nuestros ferrocarriles,
el riojano lamentablemente no prófugo los enajeno y
los K reafirmaron una y mil veces esta política sin
que hasta hoy se haya dado un paso siquiera en la dirección
de recuperar esta estratégica palanca de la economía.
Al igual que en la minería, el petróleo
y los puertos la política de los K es una política
de saqueo y entrega.
Saqueos estos que hoy tienen nuevas caras
como los pool de siembra y los conocidos acopiadores, ambos
socios del gobierno de los K.
Los compañeros hablan de la oligarquía
como si todavía estuviera viajando a Europa con la
vaca y tirando manteca al techo.
La oligarquía ciertamente existe, pero
no es la misma, hay hoy un nuevo actor social que la ha reemplazado
y multiplicado por mil los efectos que ejerce contra nuestro
pueblo.
La nueva oligarquía son los Pool de
siembra del capital especulativo y concentrado y las siempre
presentes acopiadoras, ambas socias dilectas del presente
gobierno.
Hoy la emergencia necesita que todos los que
podamos entender el problema le presentemos batalla, una batalla
consiente y lucida, es por ello que necesitamos claramente
identificar a nuestros enemigos y a nuestros aliados.
Debemos aprovechar la oportunidad que hoy
se le habré al campo popular con los hechos del campo
y avanzar exigiéndole a este gobierno acciones concretas
a favor de miles de personas que han sido expulsadas del modelo
de país para unos pocos que impulsa Cristina.
No es el tren Bala lo que necesitamos, ni
retenciones exorbitantes o precios máximos que ahoguen
a nuestros campesinos.
Necesitamos políticas inclusivas para
todos, el proyecto tren para todos, políticas fiscales
que hagan que en el campo todos estén en blanco y que
como cualquier hijo de vecino paguen sus impuestos.
Necesitamos la abolición del ignominioso
estatuto del peón rural y que los compañeros
asalariados del campo trabajen ocho horas como cualquier trabajador,
que estén en blanco y hagan sus aportes para poder
jubilarse.
Necesitamos una nueva legislación sobre
el arrendamiento de campos que desaliente esta practica y
que transforme los arrendamientos en lisings de modo que la
tierra pase a ser de quien la trabaja.
Necesitamos grabar fuertemente al capital
financiero que es hoy la nueva oligarquía.
La pregunta del millón es si Cristina
estará a la altura de la Historia como para encarar
estos desafíos.
Ciertamente no creemos que este gobierno se
encuentre a la altura necesaria ya no para lograrlos si no
simplemente para empezar a pensar en ellos.
La respuesta nos la dio la propia Cristina
en Chaco cuando hablando de la histórica estatización
de Aerolíneas Argentinas empezó a hablar de
la necesidad de la inclusión del capital privado en
la empresa.
Como si ya no hubiéramos tenido suficiente
inclusión del capital privado en todas y cada uno de
las empresas que alguna vez fueron del estado y no hubiéramos
comprobado una y otra vez lo negativo para todos que resulto
la inclusión de estos capitales.
Hoy el desafió es que Aerolíneas
vuelva a ser una empresa del Estado y para ello deberemos
empujar en ese sentido a Cristina y su entorno, lo cual dependerá
en gran parte de sus trabajadores.
Hoy el campo debe reconocer el status de trabajadores
industriales a sus peones como forma de distribución
de la riqueza, al mismo tiempo que debe ingresar al circuito
virtuoso del pago de impuestos, y eso debe ser impulsado desde
el gobierno.
De la misma forma que debemos empujar en el
sentido de la recreación de la Junta Nacional de Granos
y en la expropiación de los puertos privados como única
forma de asegurar la mesa de los argentinos y nuestra soberanía.
Pero para todas estas cosas debemos
tener muy en claro que Cristina no es Perón es K.
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